El enemigo común es el machismo-sexismo

El machismo nos hace injustos, nos quita libertad, nos aísla y embrutece.

Los hombres que asumimos nuestra responsabilidad social y personal ante la injusticia que significa la discriminación en razón de sexo, obtenemos la ventaja de poder situarnos ante el machismo como algo dañino también para nosotros. Los hombres también perdemos con el machismo: nos hace injustos, nos quita libertad, nos aísla y embrutece.

El feminismo y la teoría de género que ha propiciado, hace décadas que propuso el término “patriarcado” para denominar al conjunto de normas, valores y estereotipos sociales que nos dividen a las personas en función de que seamos hombres o mujeres. El Patriarcado es esencialmente injusto y discriminatorio. Ha significado la supremacía de los hombres sobre las mujeres y la expulsión de los homosexuales del grupo dominante.

A los hombres nos ha otorgado históricamente el papel de líderes, de seres superiores al resto. Durante milenios los hombres hemos sido los defensores de la familia y el clan: proveedores y protectores. Debíamos ser fuertes física y mentalmente. Debíamos estar preparados para asumir las responsabilidades de nuestro liderazgo, luchando y protegiendo a nuestra familia contra los rivales y trabajando para asegurar su mantenimiento.

Estos privilegios, de los que los hombres hemos disfrutado durante milenios sin apenas cuestionamiento conllevaban, sin embargo, una serie de obligaciones que había que cumplir. En esa situación, no importaba demasiado que las relaciones, la afectividad y, en general, nuestro mundo emocional quedara devaluado y sin desarrollar.

En nuestros días, por motivos evolutivos y de justicia, esta situación se hace insostenible. En el último siglo sobre todo, las cosas han cambiado radicalmente. La sociedad actual valora y prima a las personas con buena capacidad para relacionarse en igualdad con su comunidad y que sepan gestionar su mundo emocional de forma madura y positiva.

Identificar al machismo como algo negativo que nos perjudica a hombres y mujeres posibilita un espacio de cambio y de construcción de un mundo de nuevas relaciones más justas y solidarias.

El machismo es el enemigo común de todas las personas que tenemos como valores la justicia, el respeto y la igualdad.