Políticas de igualdad dirigidas a hombres

¿Por qué son necesarias las políticas de igualdad para hombres?

Para favorecer la construcción de una sociedad plenamente igualitaria. Este es el objetivo principal y último que se pretende conseguir.

El problema de la discriminación y el sexismo es multifactorial y hunde sus raíces en los anales de la historia. Es un problema complejo que implica cambios en todos los ámbitos de nuestra vida, personales y sociales, que hay que abordar de manera integral.

Será más rápido este proceso y mucho menos doloroso si conseguimos incorporar a los hombres (no olvidemos que significan la mitad de la población) a la idea de que la “plena igualdad de derechos y oportunidades” es una situación social deseable que aportará beneficios a todas las personas; mujeres y hombres.

No hay que olvidar la eficacia que, desde este planteamiento, obtendremos socialmente de los recursos que se empleen desde los poderes públicos para actuar directamente con los hombres.

Para ello necesitamos poder actuar directamente con medidas que contrarresten las “resistencias masculinas al cambio”, identificando cuáles son los valores, actitudes y situaciones que están dificultando la incorporación de la idea de igualdad y su práctica en la población masculina.

A la lista tradicional (sentido de superioridad, resistencia a la pérdida de privilegios y control, etc.) de los factores que producen las resistencias de los hombres a la plena igualdad, hay que añadir, desde el análisis de género, otros muchos elementos: los miedos, inseguridades, complejos de inferioridad, el control masculino ejercido por los otros hombres, la falta de referentes positivos o el mundo emocional masculino como consecuencia de la cultura machista…

Desde esta perspectiva, sin que se obvie en lo más mínimo la responsabilidad personal y colectiva de los hombres ante la discriminación que sufren las mujeres, se ve al hombre actual como producto de procesos de socialización de género milenarios que, al igual que ha ocurrido con las mujeres, han determinado su forma de ver el mundo y a sí mismos.

En este contexto, aparece también como necesaria la creación de valores sociales y referentes positivos de masculinidad, que sirvan de alternativa sólida y efectiva al tradicional modelo machista. Mientras no consigamos esto, millones de hombres se seguirán refugiando en las “fuerzas y seguridades” que le proporciona el machismo y la defensa contra el “excesivo” avance de las mujeres.

Por otra parte, se hace necesaria una referencia explícita al problema de la violencia machista que, en su origen último, es un síntoma de la dificultad o incapacidad de una parte de los hombres para adaptarse a nuevas relaciones en igualdad con las mujeres. El desarrollo de políticas específicas para hombres permitiría, por un lado, actuar concretamente contra los factores causantes de esta situación y, por otro lado, dinamitar el colchón social de silencio cómplice del que, en la actualidad, disfrutan los hombres maltratadotes.

Finalmente, debemos remarcar la necesidad de no convertir la necesidad de cambiar la identidad masculina tradicional en una obligación individual o con beneficios individuales. La transformación de los hombres y su incorporación al camino de la igualdad es un tema social y político: lo personal es político. No se trata de un cambio que ahora debamos hacer los hombres si queremos o si nos vemos con ánimos. Se trata de una obligación política y social porque tiene consecuencias sociales que no deben ser ignoradas. Por tanto, debe ser abordada de forma política y social. Tal como hemos dicho, no hacerlo tiene elevadísimos costes y nos convierte en cómplices de los mismos.

Principios de las políticas de igualdad dirigidas a hombres

– Su objetivo principal ha de ser la construcción de una sociedad plenamente igualitaria, con absoluto respeto a la libertad básica de todas las personas sin distinción de su sexo u orientación sexual. Deberán evitarse, cuidadosamente, aquellos mensajes y posicionamientos que fomenten la rivalidad de hombres contra mujeres y viceversa.

– Es posible incidir en el proceso social de cambio de la población masculina provocando un movimiento desde la actual situación de resistencias activas y pasivas al “avance de las mujeres”, hacia posiciones favorables a la igualdad.

– La intervención con hombres debe nutrirse de la teoría de género, base para analizar la actual respuesta de los hombres ante el cambio de las mujeres. Por tanto, debe incidir en estos factores y sus consecuencias.

– Perspectiva integral: favorecer procesos personales de cambio y también la generación de nuevos valores y relaciones sociales.

– Mensajes clave, hechos en positivo, a añadir a los ya existentes en las políticas de igualdad:

  • Los hombres ganamos con la igualdad. Desarrollando mensajes específicos con las principales ganancias: libertad con respecto a los mandatos del modelo machista tradicional, nueva paternidad, inteligencia emocional, mejora en las relaciones de pareja y sociales, salud, sexualidad, etc.
  • El machismo es el enemigo común para todas las personas que anhelan la plena igualdad en un mundo más justo y solidario.
  • La igualdad es el futuro y estará bien valorada. El machismo es el pasado y mantenerlo traerá, cada vez, más inconvenientes.
  • Cambiar el concepto de fuerza hacia inteligencia emocional y libertad con respecto imposiciones del machismo.

– Necesidad de entrenar a los hombres en las nuevas relaciones que se derivan de una sociedad igualitaria, con la transmisión de habilidades personales y sociales: gestión del mundo emocional, relaciones en igualdad, hábitos positivos, etc.

– Articulación de redes positivas de hombres igualitarios: grupos, asociaciones y otras realidades que posibiliten el apoyo muto entre los hombres que dan el paso de iniciar el cambio y oponerse al modelo machista mayoritario.

– Mejora de las relaciones entre mujeres y hombres: personal y social. Flexibilizar las rígidas línias que separan ambos géneros.

– Situar en el centro del imaginario social modelos de masculinidad positivos y alternativos que desplacen el actual modelo obsoleto machista.

– Redefinir socialmente la violencia como el recurso de las personas que fracasan, de las personas cobardes.

Acciones necesarias para la implementación de políticas de igualdad dirigidas a los hombres

Las nuevas políticas de igualdad dirigidas a hombres nunca deben plantearse como sustitutivas de las actuales. Deben sumarse y ser complementarias a las mismas, tanto en los mensajes como en las actuaciones.

Proponemos las siguientes medidas concretas:

– Inclusión de un apartado específico en los Planes de Igualdad

– Creación de los organismos adecuados para la gestión de estas políticas, en las distintas administraciones: estatal, autonómicas y locales.

– Dotación presupuestaria específica. En lo referente a los recursos, el desarrollo de estas acciones, en ningún caso, deben significar detrimento de las actuales políticas de igualdad.

– Formación de profesionales para llevar a cabo la intervención social en este novedoso campo.

– Fomento de un tejido asociativo de hombres por la igualdad que favorezca la formación de referentes positivos de masculinidad igualitaria.

– Desarrollo de campañas de sensibilización que transmitan el mensaje adecuado al conjunto de la población masculina, visibilizando las ganancias que mujeres y hombres obtenemos con la igualdad.